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Murió John Ashbery
Uno de los mayores poetas en lengua inglesa de este siglo, si no el mayor de los que aún estaban vivos, acaba de morir. John Ashbery falleció a los 90 años en Nueva York. Eduardo Lago hace su nota necrológica en “El País”.

Dice la nota:
John Ashbery, uno de los poetas norteamericanos más importantes de nuestro tiempo, falleció ayer a los 90 años de causas naturales en la localidad de Hudson, Nueva York. “La principal preocupación del poeta”, escribió en La vanguardia invisible,breve ensayo de 1972 en el que formulaba, de manera elusiva, sus ideas acerca de la creación verbal, “es dar vida a la obra de arte de tal manera que resulte imposible intentar explicarla”. Su relación con el lector respondía a ese planteamiento: propiciaba un acercamiento que iba más allá de lo racional. Como en el arte abstracto, del que sus versos eran una refracción, como en la música concreta, todo comenzaba en un plano puramente sensorial del que se saltaba imperceptiblemente a lo emocional; la comprensión, si es que llegaba, lo hacía después. Él mismo no tenía una idea muy precisa de adónde le podía llevar su imaginación cuando empezaba a componer. Las imágenes le llegaban sin que supiera bien de dónde procedían. Su actitud hacia el objeto poético era la misma que la de Czeslaw Milosz quien, cuando le preguntaron cómo nacía un poema respondió: “Yo no lo sé, me viene dado”. Y cuando le insistieron, apremiándole: “¿Por quién?” se limitó a decir: “No lo sé. No tengo un nombre para eso”.
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Paul Auster en España
Se presentó en España 4, 3, 2 ,1 (Seix Barral), la nueva y muy esperada novela de Paul Auster, y Karina Sáinz Borgo estuvo en la presentación y nos entrega no solo un buen piqueo sobre lo que dijo Auster sino de los entretelones, el detrás de cámara, de un hombre lento “como un bostezo” y extenuado por una gira tan larga. Está en “Altavoz”.

Foto: Tere García
Dice:
Muchos hablan de 4, 3, 2 ,1 (Seix Barral) como su mejor novela sobre el azar y lo imprevisto, ese espíritu que recorre casi toda la obra de Paul Auster y que en esta oportunidad cobra su ejecución técnica más perfecta y, por supuesto, su poso más literario y autobiográfico. Paul Auster, a quien esta mañana le toca responder una pregunta de su obra por cada tres de Donald Trump, tiene una explicación más sencilla de la que le atribuyen los reporteros a la hora de hablar de esta novela. “Todo eso que preguntáis es muy abstracto para mí. Veamos –dice con los párpados cerrados por la mitad–. Los libros no tienen un plan maestro. Yo no tengo un plan. Ni me pongo etiquetas. Esta es una novela sobre el desarrollo humano. Una historia sobre lo inesperado. Y lo inesperado forma parte de la vida. A las personas les ocurren cosas inesperadas. Pero claro, del otro lado, hay que tener en cuenta que los seres humanos son capaces y tienen la opción de tomar sus decisiones ante lo imprevisto”, dice mientras intenta sostener, sin que se caigan al suelo, los dispositivos que lleva puestos.
Escrita a lo largo de casi mil páginas y organizada a partir de una estructura de novelas paralelas, 4,3,2,1 narra las cuatro vidas posibles de Archie Ferguson, un chico de una inteligencia y sensibilidad excepcional que hace las veces de gran acertijo y narrador de su historia y la de su familia . Todo, claro, está contando en función de aquello cuanto ocurre o le deja de ocurrir, incluida su propia muerte. “Contar la historia de una persona en versiones paralelas era algo que me apetecía hacer desde hace tiempo. Eso es este libro, un enorme What if? Una mañana, desayunando, pensé… ‘puedo hacerlo’. Elegí cuatro vidas, porque era la forma perfecta: las cuatro estaciones, las partes de un cuadrado”, explica el autor de Trilogía de Nueva York (1987). "Los libros no tienen un plan maestro y hasta podría decir que éste se escribió en blanco, con una sensación de estar bailando. Me guiaba la música de las palabras”.
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Emmanuel Carrère, Premio FIL de Literatura 2017
El escritor francés Emmanuel Carrere ha ganado hoy el premio FIL Guadalajara 2017, antes llamado Juan Rulfo. Como se recordará, hace unos años el premio perdió su nombre emblemático y también amplió sus bases para incluir a autores en lenguas romances, como el francés. Carrere cuenta entre sus obras algunas crónicas de no ficción como Limonov o El adversario.

Dice la nota de prensa:
Por ser un autor que atraviesa “distintos territorios creativos, con una aparente naturalidad que le ha llevado a erigirse en uno de los autores más leídos e influyentes entre las nuevas generaciones”, un jurado internacional integrado por Mercedes Monmany, Jerónimo Pizarro, Valerie Miles, Efraín Kristal, Héctor Abad Faciolince, Carmen Muşat y Gustavo Guerrero, designó al escritor francés Emmanuel Carrère ganador del Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2017, que recibirá el 25 de noviembre próximo en la inauguración de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.
Nacido en París el 9 de diciembre de 1957, Emmanuel Carrère es escritor, periodista, guionista, crítico y cineasta. “Es autor de una obra versátil, amplia y transversal que ha obtenido un vasto y entusiasta reconocimiento internacional”, se lee en el acta del jurado, que agrega: “Heredero de Montaigne y de Rousseau, lo autobiográfico adquiere en su escritura una dimensión crítica que le permite pintarse sin concesiones y explorar arriesgadamente zonas de sombra de la condición contemporánea”.
Carrère “es un escritor que practica la circulación multimedia trabajando, además, en cine y televisión, pero sin separarse de la gran tradición humanista”, dijo el jurado. Entre sus numerosas obras cabe destacar Una semana en la nieve (1995), El adversario (2000), Una novela rusa (2007), De vidas ajenas (2009), Limónov(2011) y El reino (2014). “Por un lado, es capaz de releer y comentar la Biblia con la erudición que exhibe en un libro como El reino; por otro, es autor de una celebrada biografía de Philip K. Dick y un apasionado lector de ciencia ficción y de reportajes periodísticos”, añadieron los especialistas.
Dotado con 150 mil dólares estadounidenses, el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances es el máximo galardón de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara y reconoce una vida de entrega a la creación literaria. Este año se recibieron 72 candidaturas, provenientes de 18 países, y en las cuales estuvieron representadas las lenguas catalana, española, francesa, gallega, italiana, portuguesa y rumana. Las postulaciones, como lo establece la convocatoria, fueron realizadas por instituciones culturales y educativas, asociaciones literarias, editoriales y los propios miembros del jurado.
En anteriores ediciones el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances ha sido entregado a Fernando del Paso, António Lobo Antunes, Rafael Cadenas, Margo Glantz, Fernando Vallejo, Yves Bonnefoy y Claudio Magris, Enrique Vila-Matas y Norman Manea, entre otros grandes autores de literatura contemporánea.
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Edmundo Paz Solán reseña a Chris Kraus
La madre de la autoficción -o una de sus tantas precursores para no ser definitivo- es Chris Kraus y su célebre Amo a Dick ( Alpha Decay) que es reseñada por Edmundo Paz Soldán en su página en El Boomerang. Ahora que es un show de Jill Soloway en Amazon es bueno conocer un poco más esa lectura.

Dice la reseña:
Cuando Amo a Dick apareció por primera vez fue visto como una autobiografía velada sobre la obsesión de Chris Kraus por el crítico cultural Dick Hebidge; diez años después era “ficción teórica” (los personajes no solo hablan con soltura de Baudrillard y Guattari sino también proyectan sus propias ideas a través de la ficción); hoy su familia es más grande -desde Karl Ove Knausgard hasta Gabriela Wiener y Lena Dunham– y por eso puede entenderse más fácilmente como una “autoficción” híbrida, a medio camino entre la confesión y el ensayo. Kraus ha explorado este terreno en otros libros como Aliens and Anorexia y Torpor, que hablan de sus experiencias con el sadomasoquismo, el sexo con desconocidos y sus intentos por adoptar a un niño en Rumania.
El modelo inicial de I Love Dick es el género epistolar: la cineasta Chris Kraus acompaña a su marido, el teórico cultural Sylvère Lotringer, al sur de California, donde él va a enseñar un curso durante un sabático (Lotringer es también uno de los directores editoriales de Semiotext[e], la editorial que publicó el libro). Allá, Chris conoce a Dick y se enamora tan perdidamente de él que, con ayuda de su marido, se pone a escribirle cartas: “Querido Dick, Sylvère cree que el amor que siento por ti no es más que un perverso deseo de ser rechazada. No estoy de acuerdo, en el fondo soy muy romántica… pero me encanta la desesperación y el fracaso- ese momento en que el acto se quiebra y la ambición falla”.
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La muerte de Gregorio Martínez
Mientras he estado ocupado y sin poder postear en Moleskine, ocurrió un hecho muy triste para la literatura peruana: murió el escritor Gregorio Martínez, autor de Canto de sirena. Hoy se informó que será velado en Lima. Aquí un artículo de Alfredo Villar en “El Dominical” que recorre la ruta literaria de Gregorio Martínez.

Dice:
La obra maestra de Martínez apareció en 1977, Canto de sirena, ganadora el año anterior del premio de novela José María Arguedas, y sin duda una épica del habla y la cultura de la afroperuanidad. Esta vez el artista trabajó rescatando la voz y convirtiendo en personaje principal a un primo suyo, Candelario Navarro. La narración en primera persona de este es un festín de peruanismos, arcaísmos, neologismos y giros populares. Canto de sirena, como bien nos dice el crítico Marcel Velázquez, “desplaza los límites formales de la novela y ratifica la potencia estética de lo carnavalesco. Él es un migrante cultural que formalizó la riqueza de la experiencia afrocosteña y sus encrucijadas materiales, corporales y existenciales. Toda la novela está escrita con una música verbal de alta sensualidad y originalísima sonoridad”.
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Fernando Ampuero entrevistado
Lobos solitarios (Peisa) es el nuevo libro de Fernando Ampuero, en realidad un relato dividido en dos partes, donde recuerda sus aventuras en Caretas y la presencia espectral de dos escritores sin mayor fortuna que recorrían los pasillos de la redacción. Uno de ellos es Edmundo de los Ríos, actualmente recuperado en Arequipa gracias a la reedición de Los juegos verdaderos. La entrevista es de Carlos Sotomayor.

Dice la nota:
–Edmundo y Xavier, personajes de Lobos solitarios, son dos escritores en la sombra a quienes has conocido. ¿Qué te llevó a recordarlos?
–Pienso que hubo episodios muy intensos de las vidas de ellos que se quedaron grabados en mi memoria. No sabía qué hacer con tales recuerdos. Hasta que un día, a principios de este año, me senté a escribir un cuento de dos capítulos, lo que suponía una estructura extraña o bastante inusual…Cada capítulo debía ofrecer un retrato, pero mostrando que dichos personajes estaban interconectados por mis recuerdos… En el caso de Edmundo, por ejemplo, quise recrear su personalidad de escritor. Tú hablabas con él y percibías de inmediato a un hombre apasionado por la literatura, queademás te dejaba entender que tenía un gran libro en marcha. Lo tenía por cierto, trabajaba en ese libro noche tras noche, año tras año, pero nunca lo terminaba. Esto, para mí, sabiendo que se trataba de un escritor de talento, era un gran misterio. Luego, hacia el final de su vida, algo en él se quebró; y una noche, de forma realmente dramática, tiró la esponja. Ese episodio lo describo en Lobos solitarios. En cuanto a Xavier, un tipo más raroaún y de quien nunca supe si de veras escribió algo de valor literario o no, he recreado unos pocos episodios muy impresionantes. Ambos, en todo caso, fueron escritores que entregaron el alma a la literatura y que murieron sintiéndosefracasados.
–La locura y lo tanático están muy asociados a la escritura…
–Siempre y cuando acabes arrastrado por una obsesión. Los escritores somos muy susceptibles a dejarnos llevar por las obsesiones. Edmundo pudo tomar un camino alternativo. Sin abandonar esa segunda novela que se le volvía tan complicada, pudo haber escrito otras cosas: relatos, novelas breves, ensayos. Esto lo digo en mi libro. Pero no. La decisión de Edmundo fue: “No dejo de corregir hasta que acabe”. Y no se dio ese respiro. Ellos, cada uno a su manera, eligieron consumirse en el endiablado fuego de la creación, loque los llevó a un destino trágico.
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Luis Solano: ¿Por qué creer en los libros?
En “El País” hay una sección llamada “¿Por qué creer en los libros?” y María Jesús Espinoza entrevista a Luis Solano, el editor de Libros del Asteroide, quien defiende su editorial con una frase contundente: “ Libros del Asteroide publica, sobre todo, buena literatura”

Dice la nota:
Como uno de los emblemas de las pequeñas editoriales, Libros del Asteroide surgió en el inicio de la crisis económica: “Hemos tenido todas las dificultades del mundo. Este es un sector muy difícil e inmaduro, si quieres que las cosas te vayan bien, tienes que hacer cada una de las partes del proceso muy muy bien, pero con eso no te llega. Además de hacerlo bien, debes tener suerte. Nosotros sí que hemos tenido esa poca de suerte necesaria”, comenta Solano.
(…)
Luis Solano tiene trazas de editor antiguo, erudito y discreto. Ha ido confeccionando con esmero y gran intuición un catálogo que en nada desmerece a los de los tótems de este oficio —Jorge Herralde, Mario Muchnik, Antoine Gallimard— y cuyo sello es sinónimo de calidad, de la imposibilidad de defraudar. Por ello su respuesta a la pregunta que siempre nos ocupa en este espacio se espera con ganas: “¿Por qué creer en los libros? No se trata de una cuestión de fe, sino más bien es una cuestión de vida. Yo no podría vivir sin la literatura y no concibo además que haya gente que esté renunciando a la riqueza, a la profundidad y a la vida que puede conseguir a través de los libros. Pero no es una cuestión de fe, insisto. Es un hecho que el libro te da algo que muy pocas formas de arte que te lo puedan dar”.
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David Grossman, premio Booker 2017
El escritor israelí David Grossman, con la traducción de su libro Gran Cabaret, (titulado en inglés A Horse Walks Into a Bar) ha ganado el Premio Booker 2017, el cual desde hace unos años incluye también traducciones. En la shortist estaba la argentina Samantha Scweblin y autores como Amos Oz o Mathias Ennard. La nota en “El Mundo”.

Dice la nota:
David Grossman se ha convertido en el primer escritor israelí que gana el prestigioso premio Man Booker Internacional en lo que supone, entre otras muchas cosas, un regalo a la Feria Internacional del Libro que se celebra estos días en la ciudad donde nació hace 63 años, Jerusalén. Gran Cabaret, la obra premiada. fue elegida la a la mejor novela traducida al inglés en una ceremonia celebrada anoche en el Museo Victoria & Albert en Londres.
Curiosamente, Gran Cabaret, publicada en España por Lumen, es una de las obras más israelíes del autor: relata una historia muy local en torno a un entrañable humorista de nombre Dóvaleh.
“Es una alegría muy grande ver que una obra tan israelí, con anécdotas, lenguaje y chistes tan de aquí sea captada de forma tan precisa en un idioma extranjero”, ha afirmado Grossman sin escatimar elogios a los otros cinco finalistas: la joven argentina Samanta Schweblin, el noruego Roy Jacobsen, la danesa Dorthe Nors, el francés Mathias Enard y su compatriota y gran amigo Amos Oz.
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La novela sobre la dictadura de Pablo de Santis
Para quienes creen en etiquetas, Pablo de Santis es un escritor de novelas fantásticas o historias de detectives, quien no tiene nada que decir sobre los años 70 o la dictadura argentina. Pues con su nueva novela La hija del criptógrafo (Planeta) Pablo entrega una versión muy particular de ese tema tan transitado por la literatura de su país. La entrevista en Infobae.

Dice la nota:
—¿La intención al escribir algo que notoriamente se aleja de tus novelas anteriores, más en el tema y el contexto histórico que en tono, era abordar la época de los 70?
—A mí se me ocurren los argumentos. Y sabía que este argumento se apartaba bastante de lo que suelo escribir, cosas generalmente más vinculadas al mundo de la imaginación y a la literatura de género. De todas formas, creo que cuando escribimos siempre enfrentamos la gran duda de hasta qué punto una novela tiene un vínculo con la realidad o no.—¿Hiciste una investigación previa sobre la época o releíste algo sobre la Dictadura u organizaciones guerrilleras para escribir la novela?
— No, solamente trabajé con mis recuerdos. Yo tenía 13 años cuando fue el golpe pero recuerdo la época, recuerdo lo que se comentaba, recuerdo las noticias. Entonces es una novela que le presta mucha más atención a lo que se decía en las casas, en las familias, más que al desarrollo de los hechos. Y a cómo ciertos hechos de violencia impactaron más que otros en la imaginación popular.—Los criptógrafos en la novela colaboran con la guerrilla codificando y descifrando mensajes. ¿Algo de esto ocurrió de verdad?
—Me inspiré más en rumores que en historias verdaderas, en realidad…
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Katya Adaui entrevistada
“El lenguaje existe para ser roto” dice Katya Adaui, entrevistada por Carlos Sotomayor para su blog en La Mula. Una prueba magnífica de su trabajo con el lenguaje es su reciente libro de relatos Aquí hay icebergs (Random House) que se presentará pronto en la Feria Internacional del Libro de Lima.

Algunas preguntas:
–En cada libro que escribes sueles tomar riesgos. En este me parece que los riesgos que asumes y de los que sales muy bien librada son mayores. ¿Lo ves así?
En el tiempo que pasa entre libro y libro, estoy escribiendo aunque no esté escribiendo. Alimento la escritura de todas las formas posibles y lo hago permitiéndome sentir. Entregándome a la vida. Elijo con cuidado lo que leo –voracidad por aprender de los demás– y un pequeño saber que no me pertenece, pasa a ser mío. Cuando escribo me reto mucho. Quiero pensar mejor. Quiero lanzarme de cabeza al “conocido mar desconocido” y hacer arqueología abisal.
–En el caso del lenguaje, por ejemplo, en ese libro está más condensado -si vale el término- y por eso mismo más potente.
–La potencia del lenguaje también viene del ritmo. Cada autor tiene su propio ritmo. Suele pasar que si te encanta un cuento por su ritmo, le estás diciendo a su autor: me gusta cómo respiras. Creo que una de las razones por las que mi universo narrativo es acuático es por la respiración. El lenguaje existe para ser roto, para jugar con él como juegan los niños, antes de que alguien los enmiende. Un cuento sin juego del lenguaje, más allá de su conflicto, no se me hace memorable.
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La salud de Sergio Pitol
Una nota que me deja muy confundido y triste es la que publica Yanet Aguilar en “El Universal”. Dice que Sergio Pitol está en una etapa muy avanzada de su enfermedad y que sus amigos no pueden verlo, solo saben de él a través de sus familiares o enfermero, quienes lo cuidan. Considero a Pitol mi maestro, no solo porque realmente me dictó clases en un taller sino también por la lectura de sus estupendos libros y por su generosa amistad. Ojalá sepamos más y mejores noticias sobre su salud.

Dice la nota:
¿Cuál es el estado real de salud de Sergio Pitol?, ¿qué etapa de la afasia primaria progresiva no fluente vive el escritor?, ¿es la etapa terminal y sólo falta que pierda la capacidad de deglutir alimentos? Quien lo sabe a ciencia cierta es el DIF veracruzano pero ha preferido no brindar información.
Desde el viernes 16 de junio EL UNIVERSAL solicitó entrevista e información al DIF, nos remitieron a Comunicación Social del gobierno del Estado, a cargo de Elías Assad Danini, quien no respondió las llamadas ni los mensajes de WhatsApp. El DIF dice haber entregado la información a Comunicación Social y que ellos deben divulgarla, pero al parecer no les interesa cumplir con su responsabilidad de informar sobre la situación de Sergio Pitol.
(…) Quien habló fue Rodolfo Mendoza, director de la FILU y amigo de Pitol, que dice no saber nada. “Tengo entendido que tiene la tutoría el DIF estatal pero ese solamente es un supuesto que creemos los amigos más cercanos de Sergio. Lamentablemente no sé nada de él desde el mes de diciembre, he sabido también que sus doctores (anteriores) tampoco saben nada de él”.
En abril pasado, Alberto Ruy Sánchez aprovechando su estancia en Xalapa por la FILU, fue a la casa de Sergio Pitol, llamó a la puerta pero nadie le abrió, los vecinos le dijeron que no lo han visto e incluso creían que ya no vivía allí.
Margo Glantz, su amiga de muchos años cuenta: “Fuimos en agosto, lo visitamos y nos reconoció pero ya estaba bastante deteriorado, ahora no se le puede ni ver pero tengo noticias sobre él, dicen que está bien. Lo tienen muy vigilado y está como cercado”.
A la pregunta de si le ha telefoneado dice: “No puedo llamar porque cambiaron el teléfono y no me han dado el número, ni tampoco le puedo mandar mails, pero tengo amigos que me informan pero que tampoco le pueden ver. Elizabeth Corral legalmente está pasando un periodo para que deje de ser curadora y le prohibieron verlo”.
“Todo ha sido muy confuso desde hace algunos años respecto a Sergio”, señala Glantz. Tan confuso que ella cree que cambiaron el número de teléfono, pero en realidad es el mismo.
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Residencia literaria en Madrid

El título no puede ser más sugerente “ Premio Residencia SEGIB-Eñe-Casa de Velázquez para un escritor iberoamericano”. El Festival Eñe invita a una residencia en el 2018 en Madrid, cuatro meses, a escritores en actividad (deben haber publicado en el 2015). Será entre el 1 de marzo de 2018 y el 30 de junio de 2018. Vivirán en la Casa de Velásquez y tendrán una pensión mensual.
¡Ojo! ¡Solo tienen hasta el 29 de junio para presentarse!
Les dejo el enlace con los requisitos (son muy fáciles).
¡Suerte!
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Isabel Allende: “El amor maduro existe”
La nueva novela de Isabel Allende Más allá del invierno (Plaza & Janes) tiene como base la cita más hermosa de Camus («en medio del invierno aprendí por fin que había en mí un verano invencible») para contar la historia de un amor entre personas maduras. Enrique Planas, en “El Comercio”, entrevista a la autora chilena que tendrá que lidiar con un tremendo precedente: El amor en los tiempos del cólera, la gran novela del amor maduro. Suerte con eso.

Dice la nota:
— En tu novela, un crimen y la posibilidad del amor irrumpen en la tranquila vida cotidiana de dos académicos. ¿Crimen y amor se parecen en su capacidad de transformarlo todo?
Mientras Lucía es en la novela una mujer que ha pasado por todo, (cáncer, exilio, la desaparición de su hermano, la muerte de su madre, el divorcio) sin dejarse aplastar por el sufrimiento, el personaje de Richard vive clavado en el pasado y en una vida cautelosa. Está protegido y asegurado contra todo riesgo. En eso, aparece pidiendo ayuda la joven Evelyn, una indocumentada hondureña con un cadáver en la maletera del auto. Él tiene dos posibilidades: o lavarse las manos o abrir el corazón al riesgo. Y con ello, termina perdiendo su coraza y está listo para el amor con Lucía. El verano invencible está dentro de ellos. Es cuestión de darle la oportunidad de manifestarse.— Es la reivindicación también del amor en la edad madura…
Me separé de mi marido muy tarde en la vida. Vivimos juntos 28 años, y el matrimonio terminó cuando yo tenia 70. Tomar la decisión de divorciarme era muy arriesgado a mi edad. Pero pensé que más valor necesitaba para quedarme en algo que no funcionaba. Todos esos temas: el amor maduro, el vivir sola, la superación del sufrimiento estaban muy presente en mi vida. Y por eso salen en este libro.
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Alberto Olmos contra Karl Ove Knausgard
A propósito de Karl Ove Knausgard, siempre suelo leer el blog de Alberto Olmos en “El Confidencial” y puedo estar de acuerdo o en desacuerdo con él, pero inevitablemente pienso que alguien que va por la vida de listo, tratando de ser ingenioso siempre, bordea el resbaloso desfiladero cuyo foso profundo es la frivolidad o la superficialidad, foso en el cual Olmos suele terminar hundido. Por ejemplo, este texto dedicado a Knausgard donde lo califica como “sobrevalorado” con argumentos tan frívolos como que nadie puede recordar una “cita citable” de uno de sus libros (¿?) Haciéndose el cínico, Olmos caricaturiza un personaje que yo conozco muy bien: las personas que asisten a talleres de literatura no por afán de convertirse en escritores profesionales sino de compartir su historia personal. Yo creo, respeto y admiro el poder terapéutico de la escritura. Si Olmos considera que la única razón para ir a un taller es endilgar historias que no le interesan a nadie y torturar a los demás, bueno, ha sido un pésimo alumno o, peor aún, un mediocre profesor.

Dice la nota:
Consigna Wikipedia, versión inglesa, que nuestro autor escribió ‘Tiene que llover’ en “ocho semanas”: o sea, 600 páginas en mes y medio, a razón de 10 páginas y bastante de la undécima cada día. ¿Hace falta crítica literaria de algún tipo para zanjar la cuestión? Quiero decir, después de conocer el dato (escribió 600 páginas en ocho semanas), ¿cómo puede nadie tomarse en serio a este tío?
Miren que ya cuesta escribir 10 páginas buenas, y hasta encontrarlas brillantes, en la obra de cualquier gran escritor, pero Knausgard, según todos los zoilos del planeta, fue capaz de escribirlas buenas y brillantes cada día durante ocho semanas. Según parece, no había nada mejor que hacer ese invierno en Noruega.
Sin embargo, Knausgard no sale de la nada, tiene gloriosos precedentes. Si han dado o asistido a un taller literario, sabrán de qué les hablo. Hay una señora, siempre hay una señora, que se pone a escribir a media tarde y, para el día del taller, una semana después, ha redactado 50 páginas sobre su vida, de las que piadosamente se le deja leer solo dos. Su vida no le interesa a nadie; su prosa es simple escritura corresponsal; su plan narrativo no tiene otro objeto que llegar al siguiente 'yo’. Como no tiene lectores, va a un taller a torturarlos.
En Noruega, esta señora se llama Karl Ove Knausgard.
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El abecedario Knausgård
Una nueva publicación de Karl Ove Knausgård, Tiene que llover (Anagrama), ha puesto nuevamente de moda al noruego. Es el quinto tomo de su autobiografía extensa y detallada, donde no se guarda nada. Esta vez el eje gira en torno a la escritura misma. En el ABC, Laura Ferrero escribe una nota titulada “Karl Ove Knausgård de la A a la Z” donde intenta centrar algunas anécdotas, obsesiones y palabras claves de los cinco tomos de “Mi lucha”.

Algunas palabras del abecedario:
Academia de Escritura: Haber sido aceptado en la Academia de Escritura probaba que Karl Ove Knausgård tenía talento, ahora quedaba lo más difícil: demostrarlo. La Academia es aquí una promesa de cambio, la posibilidad de mudar la piel de chico ingenuo y que aparezca el escritor.
Cerveza: Bebe -cervezas y vino- hasta perder el control. El alcohol lo convierte en otra persona y a menudo en un monstruo.
Dolor: En escena aterradora, Karl Ove se encierra en el baño y se hunde un cristal en la mejilla hasta hacerse un corte profundo: «Había placer en el dolor». No soporta que la chica con la que está saliendo, Tonje, hable con su hermano y parezca pasárselo mejor que con él.
Escribir: Es lo único que desea y, sin embargo, «yo no era escritor. No tenía lo que tenían los escritores (…). Lo más probable era que John Fosse tuviera razón, seguramente mi talento estaba en escribir sobre literatura, no en escribir literatura en sí».
Fracaso: A ese sueño, al de escribir, lo atenaza el fantasma del fracaso. «¿Estaría yo allí con cuarenta años, contando a los jóvenes estudiantes que aparecían y desaparecían en las sustituciones que en realidad tendría que haber sido escritor? ¿Te apetece leer un relato mío? Fue rechazado por la editorial, pero solo porque son tan jodidamente convencionales que no se atreven a jugarse el tipo por alguien que arriesga todo».